La Beata Inés fue una religiosa agustina descalza nacida en la villa de Benigánim. Vivió en el siglo XVII. Murió el 21 de enero de 1696 y fue la primera mujer valenciana en merecer el honor de los altares, hoy se la considera la gran mística y figura de la iglesia valenciana. En ella se conjugaban una gran simplicidad de carácter y mentalidad con una elevadísima y perfecta observancia y práctica de la religión y las virtudes cristianas. Su vida fue toda un continuo éxtasis, estando constantemente rodeada de raptos espirituales, apariciones y sucesos milagrosos. Su figura es receptora de una inmensa devoción por parte del pueblo valenciano y en especial de su villa natal. Así pues su fiesta de alguna manera es reflejo de ese gran amor que se le profesa y se convierte en un acto de alabanza a Dios agradeciendo a la Beata Inés su poderosa intercesión.
